domingo, 24 de julio de 2022

Sobre el consumo de bebidas alcohólicas

Hoy en día vivimos en una sociedad alcohólica (muy dependiente del alcohol). El alcohol lleva miles de años integrado culturalmente en nuestras vidas, y es difícil ignorarlo. Lo habitual es beber alcohol con regularidad y no plantearse si quiera el dejar de beber. Al contrario, muchas personas penalizan hablar del tema. La sobriedad es un tema casi tabú en muchos círculos.

Y en esta sociedad alcohólica, es mucho más frecuente mirar mal a las personas que deciden no beber, en lugar de a las personas que beben demasiado o que incluso han desarrollado un fuerte problema de dependencia (poniéndose en peligro a sí mismas y a otras personas alrededor). Dejar de beber es una decisión muy valiente, teniendo en cuenta el rechazo que puede causar en algunas personas. Pero tranqui, porque es más fácil de lo que parece. Haz de tu sobriedad algo oficial.

La mayoría de la gente con la que he hablado del tema de dejar de beber, me han contado que lo llevaron en secreto y ni se plantearon contárselo a nadie. Y yo siempre me sorprendo, y a la vez no tanto. Me sorprendo porque una decisión así de importante creo que deberíamos gritarla con orgullo a los cuatro vientos. Pero a la vez, no me sorprende tanto, porque entiendo el miedo y vergüenza que esto supone para muchas personas.

Si has decidido que quieres dejar el alcohol, es posible que no se lo hayas dicho a nadie porque: Te da miedo que piensen que dejas de beber porque tienes alcoholismo; Te da miedo que te rechacen, te vean como un bicho raro, dejen de llamarte para las reuniones; Te da miedo decirlo y tener una recaída en el futuro, y pasar vergüenza por no haber cumplido tu palabra. Y seguro que a ti se te ocurren más razones para no contarle a nadie que has dejado de beber (o que planeas hacerlo). Pero es que también tiene muchas ventajas.

Por ejemplo, al hacer público tu compromiso, se siente más tangible, más real. Es algo así como una cuestión de identidad. Una cosa es ir al gimnasio de vez en cuando, y otra es apuntarte a una mensualidad, comprarte equipamiento, compartir tus logros en las redes sociales y que tus amigos te empiecen a llamar "el fitness". En el segundo escenario, es más probable que vuelvas al gimnasio después de haber fallado unos días o semanas (una "recaída"), porque ves el “ir al gimnasio” como una pieza de tu identidad, tu manera de verte, y sobre cómo la gente te percibe.

Con el alcohol pasa algo parecido. Es una decisión importante, muy valiente por el rechazo que causa a ciertos sectores de la sociedad. Es algo así como "salir del armario". Muchas personas con las que he hablado en terapia sobre dejar de beber me cuentan cómo tenían miedo que sus familias se preocupasen, que sus amigos no les tomasen en serio o incluso cuestionasen su decisión. Pero a la hora de la verdad, cuando hablamos con personas que nos aprecian de verdad, solo vamos a recibir apoyo.

Piénsalo. Las personas que no te apoyen en una decisión así de buena (buena para tu salud mental, buena para tu salud física) solo estarán demostrando que te tienen cierta envidia y que en realidad lo que más les preocupa es no tener a más gente bebiendo con ellas.

Dejar de beber crea incomodidad en las personas que tienen un problema con el alcohol, pero todavía no han dado el paso. Y no pasa nada. No tienes control sobre esas personas ni sobre sus decisiones ni lo que decidan pensar sobre ti. Eso es cosa de ellas. En realidad, en mi experiencia y en la de muchas personas con las que he trabajado en terapia, las personas más cercanas y que más te quieren casi siempre apoyarán tu decisión de dejar el alcohol, se alegrarán por ti. Además, mantener en secreto una decisión así solo deja la puerta abierta a vuelvas a beber alcohol fácilmente, ante cualquier pequeña tentación o presión social. Piénsalo. Si dejas el alcohol al estilo silencioso (sin contárselo a nadie más), será más probable que generes excusas para seguir bebiendo. Declarar públicamente tu sobriedad es un gran paso en tu compromiso y que tu decisión va en serio. Y ahora… ¿Cómo decirle a la gente que has dejado el alcohol? Obviamente, no tienes por qué forzarlo y soltarlo en el momento en que estes hablando sobre la última película de Thor, puedes decirlo con toda la naturalidad del mundo la próxima vez que se sienten a tomar algo o a cenar en un restaurante y les pregunten por las bebidas. O si te ofrecen una bebida alcohólica, puedes decir, sin más "no gracias, no bebo".

De verdad, ante esta frase, el 99% de la gente asentirá y seguirá hablando de otras cosas, te dejarán disfrutar de tu agua.

De vez en cuando te encontrarás a alguna persona a la que le rompa un poco los esquemas y se ponga a preguntarte que por qué has dejado de beber. Incluso puede que te haga alguno de esos comentarios tan groseros como bromear sobre si estás enfermo/a, eres alcohólico/a o que estás embarazada. Contesta respetuosamente, con naturalidad y de forma directa, que has decidido dejar de beber porque te diste cuenta de que no te aportaba nada. Y si tienes mucha confianza con esa persona y le quieres contar tus razones más íntimas para querer dejar de beber, perfecto. Pero no es obligatorio. No sientas que tienes que justificarte ante los demás por tu decisión de dejar de beber, porque no es así. No necesitas la aprobación de nadie en esto.

Dejar de beber es una decisión valiente que no todo el mundo está preparado para tomar. Es algo que te debería hacer sentir orgullo, no vergüenza. No lo escondas, siéntete cómodo/a en ese nuevo aspecto de tu identidad. Es difícil, lo sé y es porque hay muchísima presión social en contra. Lo que estoy diciendo es que hay que mirar a ese miedo a "ser diferente" y atravesarlo hasta que llegas al otro lado, y ves que todo en la vida es más brillante y se disfruta más. 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario